curro por las noches, cuando mis mentes sueñan juntas recombinando ilusiones desperdiciadas por una sociedad entristecida, imaginando nuevas batallas contra la oscuridad de las fuerzas propietarias, ensamblando máquinas abiertas por las que seguir viviendo y vistiendo de armas a niños en un mundo seco, ensangrentado y disfrazado de democracia. También trabajo de día en los circuitos precarios del cognitariado desmembrado en los rincones de la ciudad. Y por las tardes, me vuelvo a componer para jugar en la máquina de arcade de mi laboratorio